La caja de Pandora
Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol
en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses
crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con
arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes
le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y
la envió a casa de Prometeo.
Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano
Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier
estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose
perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.
Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos
los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todos los
bienes. Uno de los bienes era la Esperanza, consuelo del que sufre, que también
permanecía encerrada en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que
la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza, aunque
tampoco nobles sentimientos.
Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la
caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los
desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí
quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe
quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males
que acosan al hombre.
Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a
consolarlos, hablándoles de la Esperanza, a la que siempre podrían acudir pues
estaba a buen recaudo.

Manuel y Alberto: es un blog muy completo e interesante.
ResponderEliminarCarmen y Cristina.
ResponderEliminarBuena información y bien explicada.
Ana y Natalia:
ResponderEliminarNos parece que os habéis centrado en los mitos mas esenciales y eso es bueno, nos gusta en general.
Increíble O.O
ResponderEliminarDe Casilda y Belén
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